Fantasías Sexuales y Salud Sexual: columna de la Lic. Rosana Pombo en “Arriba Gente”, canal 10.

En esta columna abordamos las fantasías sexuales y su relación con la salud sexual.

La mayoría de las personas admiten incluir fantasías sexuales en su vida sexual, a solas y también en pareja. La OMS reconoce que son una de las diversas manifestaciones de la sexualidad humana. Se incluyen en la salud sexual ya que son parte de la capacidad de las personas en disfrutar y expresar su sexualidad. Por lo tanto han sido consideradas como un indicador de salud.

En el DSM-5 se hace referencia a que la ausencia o disminución de pensamientos sexuales o eróticos, o fantasías sexuales, interviene en el diagnóstico del bajo deseo sexual en el hombre y del trastorno del deseo y la excitación sexual en la mujer. Su presencia sería un indicador de salud sexual.

Pese a su importancia son escasas las investigaciones sobre las fantasías y pensamientos sexuales. En sus conclusiones se admite la importancia de las fantasías sexuales en la sexualidad humana y su papel relevante en el funcionamiento sexual. Constituyen un componente explicativo del deseo constribuyendo a su incremento o su disminución en su ausencia.

Desempeñan una función estimuladora de comportamientos sexuales, actuando como un elemento inductor y potenciador de la excitación sexual, tanto en hombres como en mujeres. Se ha señalado que las mujeres con mayor número de fantasías eróticas durante la masturbación, alcanzarían más orgasmos durante sus relaciones sexuales.

Varios estudios han examinado la influencia que tienen las fantasías sexuales sobre la satisfacción sexual incrementando la misma.