“Juntos, sin censura”. Nota a la Lic. Pombo por Revista Galería de Búsqueda, acerca de los límites en la intimidad.

Galería 2019

“Hay aspectos de nuestra intimidad que solemos guardar en reserva al inicio de la relación, cuando se da la etapa del enamoramiento y la idealización. “Nos parecen bochornosos los ‘gases vaginales’, y nos horrorizaríamos si accidentalmente no podemos evitar un eructo o una flatulencia, los evitamos y reprimimos para cuando vamos al baño, a costa de sentirnos muy incómodos o doloridos”, explicó a galería la psicóloga y sexóloga Rosana Pombo, directora del Centro Médico Sexológico Plenus. “Nos esmeramos en mostrar al otro nuestro mejor aspecto, afeitados, perfumados, vamos a la peluquería, nos depilamos y maquillamos; y evitamos exponer nuestros aspectos desagradables y socialmente condenados, pero humanos, inevitables, y también en buena parte saludables”.

Aceptar esas conductas es, según la experta, un aspecto positivo en la construcción del vínculo, que denota la madurez de la relación y de sus integrantes y “aporta una cuota de realismo y desidealización necesaria del otro, quien es un ser humano de carne y hueso, con defectos y necesidades biológicas iguales que las nuestras”. Relajarse en este sentido hace posible también mostrarnos tal cual somos y fortalecer así la confianza. “El rechazo, la vergüenza, el pudor, van quedando en un lugar secundario en la medida en que se fortalece el afecto, la empatía y el compañerismo”, agregó Pombo.

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