Negociar la frecuencia sexual: una herramienta contra la discronaxia. Lic. Rosana Pombo columnista de salud en Arriba Gente, canal 10.

En su Columna de Salud Sexual la Directora de Centro Médico Sexológico Plenus, Lic. Rosana Pombo, nos explica cómo desarrollar la habilidad para negociar acuerdos en la frecuencia sexual, para que ambos integrantes de la pareja se vean beneficiados con una vida sexual satisfactoria y plena.

Diferencia en los ritmos, disritmia o discronaxia sexual:

La falta de coincidencia en la frecuencia sexual en la pareja es muy frecuente. Suele reflejarse cuando uno de sus miembros demanda tener relaciones sexuales con mayor frecuencia que el otro (todos los días y una vez por mes). La presión que se genera suele generar un nivel de conflicto emocional importante.

Genera sentimientos de inseguridad e incomprensión:

Esta situación sostenida en el tiempo puede derivar en malestar, frustración, preocupación, así como despertar creencias irracionales acerca de la falta de amor, disminución en el deseo, falta de atracción, y hasta sospechas de infidelidad. Puede afectar seriamente la autoestima y generar conflictos en la pareja cada vez más profundos, amenazando con la continuidad del vínculo.

El que se encuentra del lado pasivo se siente incomprendido y duda si su comportamiento es normal. Vive con el temor y la presión de tener que “cumplir” sin ganas, para que “no se vaya” con otra persona.

Aprender a negociar y llegar a acuerdos: desarrollo de habilidades.

Estas parejas pueden a desarrollar habilidades sociales como aprender a negociar y lograr acuerdos, sin caer en el conflicto caracterizado por reclamos, evitación, discusiones y amenazas.

El principio de toda negociación es ganar-ganar ambos, salir beneficiados contemplando las necesidades y deseos del otro. Que logren una vida sexual placentera y satisfactoria para los dos.

Comunicación, equilibrio y empatía:

La comunicación es la clave para el éxito, explicar lo que nos sucede desde el afecto y derribar el silencio. Apostar a resolver el problema dialogando, desde una comunicación asertiva y una escucha activa.

Promover el equilibrio, ni tanto ni tan poco. Los dos tienen que ceder. El que tiene más baja la libido, trabajar en mejorar los juegos previos y da lugar al autoerotismo, puede favorecer su incremento. El que tiene más elevado el deseo sexual, promover el romance, las atenciones, la seducción de la pareja.

Estar abiertos a promover un cambio en cada uno y ser creativos. Trabajar en crear tiempo exclusivo para la pareja, un buen descanso, el ejercicio físico, reordenar las rutinas del hogar, son ejemplos a considerar ya que suelen beneficiar la predisposición para encuentro sexual.

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