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Desde el año 2000 cada 18 de octubre se celebra el Día Mundial de la Menopausia, a partir
de un acuerdo entre la Sociedad Internacional de la Menopausia (SIM) y la Organización
Mundial de la Salud (OMS). Desde entonces se exhorta a las mujeres a que se informen sobre
los cambios que su cuerpo presenta en la edad adulta, como el climaterio y la menopausia,
para que puedan identificar cualquier anomalía y consultar.
El climaterio es el periodo de la vida en que la mujer pasa de la etapa reproductiva a
aquella en la que pierde la capacidad de embarazarse debido a que los ovarios disminuyen
la producción de hormonas; mientras que la menopausia es la suspensión definitiva de la
menstruación y ocurre en algún momento durante el climaterio.
En general, el climaterio se da entre los 45 y los 55 años; la menopausia oscila entre los
47 y 50 años, ambos son procesos normales que, en ocasiones, se acompañan de problemas que
reducen el bienestar de la persona. Las molestias más frecuentes, y variables, son los
bochornos, sudoración nocturna, insomnio, alteraciones menstruales, ansiedad y depresión.
Con la llegada de la menopausia puede disminuir el deseo sexual. Algunas mujeres que se
sintieron obligados a tener relaciones sexuales durante toda la vida, justifican la
pérdida de la función sexual con el fin de la menstruación. Sin embargo, otras experimentan
una mejoría en la vida sexual y su deseo aumenta al detenerse el ciclo menstrual, ya no
temen al embarazo no deseado, sus hijos son adultos e independientes y viven esta etapa
como una oportunidad para recuperar la vida en pareja. Por tanto la vivencia sobre la
menopausia y la sexualidad tiene que ver con cada mujer y el peso sociocultural.
Cuando el nivel de estrógenos es suficiente, el primer signo de la excitación es la
lubricación de la vagina. Pero al llegar la menopausia y descender el nivel de estrógenos
disminuye también la lubricación pero no la excitación. En ciertos casos puede aparecer una
menor sensibilidad en el clítoris y si además, hay poca estimulación, los orgasmos
comienzan a ser menos frecuentes e intensos. La sequedad vaginal y el adelgazamiento de
las paredes vaginales son un síntoma frecuente que ser causa de dolor con la penetración.
El dolor puede impedir el placer y el miedo a experimentarlo puede llevar a evitar las
relaciones sexuales.
Por desconocimiento, por preconceptos o tabúes, por problemas sexuales del compañero, por
la rutina, por no dedicar a la relación sexual tiempo, erotismo y estimulación suficiente
en calidad e intensidad, la mujer puede creer erróneamente que ya no no se excita más, que
el sexo activo es una etapa que debe resignar. En realidad, el deseo sexual, la capacidad
de excitación, de obtener el orgasmo y de experimentar placer y gozo no desaparecen, lo
que cambia son los ritmos, la frecuencia, el tiempo de dedicación, la cantidad y la
calidad de los contactos amorosos.
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