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Extraído de Revista Paula de Diario El País, junio.2009.
“La Psicóloga y Sexóloga Rosana Pombo del Centro Médico Sexológico Plenus, distingue dos variantes en la disminución del deseo sexual: la primaria y la secundaria.
“El bajo deseo sexual puede haber existido siempre, y la mujer relata que siempre fue
así, que desde joven nunca tuvo mucho interés por el sexo, pero cuando su novio o su
marido la estimulaba con dedicación le venían ganas. Esto se considera un problema
"primario", y es "secundario" cuando no siempre ha ocurrido así y la mujer ha vivido
una etapa donde estaba presente el deseo por tener relaciones sexuales y luego con
el tiempo este deseo fue disminuyendo o desapareciendo”. Así, en las consultas se suelen escuchar frases tales como “no quiero tener relaciones sexuales, si no existieran me sacaría un peso de encima”, “si fuera por mi no tendría sexo y viviría lo mas bien” y “es como si te pusieran enfrente una comida y
sientes que no tienes ganas de comer”, entre tantas otras.
“La lista de motivos por los cuales disminuye el deseo es extensa: la presencia de
conflicto en la pareja, que se expresa a través del enojo, el reproche y la
discusión frecuente, las fantasías de lo que deberían ser las relaciones sexuales y
cómo debe responder la pareja, los trastornos producidos por la desaprobación de la imagen corporal, estereotipo en los roles de género, cansancio frecuente y stress laboral”.
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