Integrantes del Centro Plenus opinan sobre este fenómeno en expansión. |
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En Buenos Aires, Argentina, uno de cada cinco jóvenes de entre 18 y 30 años hace un "uso recreativo" de las drogas que se usan para tratar problemas de erección, según una reciente encuesta del Instituto Médico Especializado, un organismo privado. En Uruguay está sucediendo algo parecido, según afirman sexólogos y psicólogos consultados. El médico y sexólogo Santiago Cedrés señala que los cuadros de dosis tóxica -la cual puede provocar malestar, dolor de cabeza, arritmias cardíacas o priapismo, "que es la erección prolongada por más de cuatro horas y puede llevar a la muerte del pene", de acuerdo al experto- todavía no son los más frecuentes, pero van en aumento. El uso sin prescripción médica se da en todas las edades, pero el abuso es más usual en los jóvenes, afirma. "Está la moda de la superpotencia sexual, sentirse superhéroes, lo que los obliga a buscar ayuda". Si un varón toma sildenafil sin tener disfunción eréctil -o sea, sin necesitarlo-, igual verá algunos efectos. "Se tiene una erección anormal, porque la potenciada por fármacos es mayor que la fisiológica. Se logra más rápido, es más rígida que lo normal, después de eyacular persiste, y puede tener más de una relación sexual continuada sin que se agote", asegura Cedrés. A la vez, en principio, con dosis terapéuticas no hay efectos secundarios perjudiciales. Los problemas son el abuso y las consecuencias psicológicas a largo plazo. ¿Cuál es el perfil de los jóvenes que, sin necesitarlo, recurren de todas formas a una pastilla para tener relaciones sexuales? De acuerdo a la psicóloga Rosana Pombo, se trata de chicos que por timidez o ansiedad tienen pocas habilidades para la conquista, lo que los hace recurrir al alcohol u otras drogas que son depresoras del sistema nervioso y en compensación terminan tomando sildenafil. "Esta probado que pueden tener una erección con más facilidad, entonces se sienten más tranquilos y relajados. Son chicos más inseguros, tienen menos autoestima. En vez de desarrollar habilidades para ser más asertivos para conquistar una chica, salen a la búsqueda de elementos artificiales". Llegan a la consulta con 21 o 22 años, cuenta Pombo, sintiéndose culpables por consumir estos cócteles. "Quieren parar y tener una vida sexual normal, sin depender de nada". 44,9% de quienes afirmaron consumir Viagra en la encuesta argentina, dijeron hacerlo para conseguir más erecciones por encuentro. 53,6% De quienes afirmaron consumir Viagra en esa misma encuesta lo hace en combinación con alcohol o drogas ilegales. |
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