Nota en Revista “Opción Médica”: “Disfunción eréctil y cardiopatía: Mitos y Realidades”.

Casi todas las enfermedades médicas repercuten en forma negativa sobre el funcionamiento sexual de la persona y la pareja, pero una situación especial es la afectación sexual del varón luego de una enfermedad cardíaca. La mayoría de los pacientes con insuficiencia cardíaca muestran una pérdida en el deseo sexual: casi el 60% manifiestan no tener ningún interés o una disminución marcada del mismo, 10% una pérdida ligera y sólo el 25% ningún cambio. No está claro si esta disminución del deseo ocurre debido a la dificultad de realizar el coito o si es consecuencia de la propia insuficiencia cardíaca y su tratamiento. En la población sana, el 80% de los hombres, permanecen interesados en la actividad sexual a lo largo de su vida. En la población con insuficiencia cardíaca, la frecuencia de actividad sexual es mucho más baja. Los datos internacionales sobre los hombres que tuvieron infarto muestran que solo una cuarta parte se mantienen sin cambios en su vida sexual. La mitad informan que han empeorado, y la otra cuarta parte cesan totalmente su actividad sexual. Un aspecto fundamental es saber la calidad de vida sexual previa. Si la pareja tenía una relación sexualmente difícil antes, es casi seguro que va a empeorar en forma notoria luego de aparecida la cardiopatía. De hecho, la tensión de la enfermedad y/o el tratamiento y su rehabilitación pueden exacerbar cualquier problema presente antes del evento. El simple hecho de saberse “enfermo del corazón” o que es sobreviviente a un infarto que pudo haber sido fatal, genera una minusvalía en el paciente que repercute en su seguridad sexual. Luego de realizar una correcta anamnesis y exploración física con especial atención en los factores de riesgo vasculares, presencia de arteriopatía periférica, grado funcional de la cardiopatía (clasificación de la NYHA), historia anginosa, presencia de valvulopatías, soplos carotídeos, pulsos periféricos, edemas, crepitates, historia farmacológica, etc. se deberá pasar a valorar la capacidad funcional mediante una ergometría convencional y la función ventricular mediante un ecocardiograma. Luego del diagnóstico de la cardiopatía, es fundamental poder tener el espacio y tiempo para dialogar con el paciente y que este exponga las preocupaciones y todas las preguntas que necesite. Es fundamental despojarse de los mitos, miedos y las falsas creencias sobre cómo continuar la vida sexual. El segundo paso deberá ser involucrar a la pareja dentro del programa de la rehabilitación cardiaca integral, que incluya además de corregir los factores de riesgo, el diagnóstico y la valoración médica sobre las disfunciones sexuales que presente y como prevenir las que todavía no aparecieron. Debemos informar al paciente y la pareja sobre las precauciones necesarias para realizar la actividad sexual. Existen algunas posturas para el coito que requieren menor esfuerzo físico (hombre debajo-mujer encima), pero no hay una recomendación especial en la actualidad, siendo la postura más idónea la más cómoda para la pareja. Es recomendable evitar ambientes con temperaturas extremas, pues aumentan el esfuerzo requerido. No conviene realizar el coito tras un consumo excesivo de alcohol o una comida copiosa, siendo preferible esperar unas cuatro horas tras esas circunstancias. El tercer paso es comenzar con un tratamiento sexológico específico para las disfunciones detectadas, para garantizar una sexualidad placentera, con vistas a mejorar la calidad de vida. El tratamiento de elección es la terapia oral con fármacos inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (IIPDE-5) alcanzándose una eficacia de hasta un 70% con este tipo de medicación. Los pacientes tras un infarto agudo de miocardio, y en muchas ocasiones sus parejas, muestran un “miedo” lo suficientemente importante para impedirles reiniciar la actividad sexual, aun en ausencia de DE. Si al evento cardíaco se añade un problema de erección que precisa tratamiento farmacológico, las resistencias de la pareja para reiniciar una actividad sexual coital satisfactoria van a ser aún mayores. Para vencer estas resistencias disponemos de las técnicas e terapia sexual que aplicaremos a la pareja en las sesiones terapéuticas, apoyándonos en estos casos en los estudios publicados sobre seguridad cardiovascular del tratamiento.

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