Nota en Revista “Paula” EL PAÍS.

La Lic. Rosana Pombo es entrevistada por “Paula” acerca de la creciente utilización y abuso de esta droga por parte de los jóvenes de nuestro país. Como versa en la nota “Son jóvenes, sanos y fuertes. Pero le tienen terror al fracaso sexual. Por eso echan mano a la píldora que les garantiza la erección aunque a la larga puede jugarles una mala pasada”. La Lic. explica acerca de las motivaciones de estos jóvenes para recurrir al uso del sildenafil, por curiosidad, para asegurarse una buena performance ante una nueva relación sexual, para evitar hacer el ridículo, por temor al fracaso basado en fallos anteriores, para sentirse más seguros y respaldados ante una serie de temores irracionales, para rendir de acuerdo a muy altas expectativas, para complacer a la mujer vivida muchas veces como muy exigente, para “durar mas” o compensar una eyaculación precoz con una segunda e inmediata relación sexual, para lograr varias relaciones sexuales en una noche, vivido como signo de hombría y potencia sexual. Todas estas actitudes y comportamientos están basados en creencias irracionales, mitos y preconceptos de una sociedad con cultura machista, donde se espera que el varón se comporte como un superman sexual. El problema es que el varón, y también la mujer buscan rendir cada vez más y mejor, de forma antinatural, sin respetar las vivencias de cada uno, los tiempos necesarios para cada persona, el respeto por los temores y ansiedades de las primeras relaciones, se exige rendimiento sexual y no se respeta lo emocional y lo vincular, indispensable para que el ser humano funcione sexualmente de forma “normal”. Ante estas exigencias los jóvenes recurren a la “píldora mágica” y luego ya no pueden prescindir de ella, les cuesta mucho desarrollar confianza en sí mismos, tolerar fallos ocasionales, así que se acompañan por mucho tiempo por la muleta farmacológica. Es aquí donde debemos intervenir los profesionales de la salud, para educar y ayudar a estos jóvenes a desarrollar actitudes, comportamientos y pensamientos más positivos, críticos, saludables y funcionales, que los ayuden a recuperar una vida sexual sana, responsable y placentera, que les permita desarrollar la autoconfianza y seguridad en sí mismos. De esta manera lograrán desvincularse de la dependencia psicológica del fármaco proerectógeno.

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