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Extraído del diario “El País” de los Domingos edición 26/07/09.
Profesionales de Plenus entrevistados por “El País”. Por G.V.
“Científicos ingleses dudaron de la nueva postura femenina y decidieron investigar. Reunieron a 1.743 personas que reconocieron haber mantenido relaciones sexuales esporádicas a lo largo de su vida y les realizaron algunas preguntas. Algunas conclusiones: mientras el 80% de los varones aseguró que disfruta con este tipo de experiencia, en las mujeres el porcentaje de satisfacción se redujo a 54%. De acuerdo a los integrantes del equipo investigador de la Universidad de Dur-ham, las mujeres que participaron en el estudio explicaron que lo que más les molestaba era la sensación de sentirse "usadas", el poco aprecio que los hombres demostraron hacia ellas y también cómo podría quedar su reputación después del hecho. La investigación, publicada en la revista científica Human Nature, también reveló que muchas reconocieron esperar que ese encuentro puntual se convirtiera en una relación a largo plazo.
De hecho, la gran paradoja es que muchas mujeres utilizan esta actitud liberal con el objetivo -a veces inconsciente, dicen los expertos- de establecer un vínculo duradero.
Por aquí, la sexóloga Rosana Pombo admite encontrar esta conducta entre muchas pacientes. "Lo viven de forma diferente a los hombres y en definitiva buscan otra cosa. Si salen con un chico y tienen la primera relación sexual, sobre todo si es placentera, albergan la esperanza de iniciar una relación más duradera. Es un camino más por el que buscan establecer un vínculo. Al principio parece, inocentemente, sólo búsqueda de placer sexual, pero en realidad están esperando que el varón las vuelva a llamar, que siga el tema de la conquista, sentirse queridas, que las elijan. En definitiva, la mujer sigue buscando la pareja estable y exclusiva, la familia, tener hijos".
¿Por qué, entonces, acceder a relaciones ocasionales por definición? Por "presión" y como una suerte de "estrategia", entiende la especialista. "Es un camino que están encontrando, un poco guiadas por la presión cultural, del mismo grupo de pares, por esto del modernismo. Incluso han desterrado muchos prejuicios, preconceptos y mitos en torno a la sexualidad, han logrado conquistar el derecho al placer". Pero aún así, todavía no logran equipararse al varón. "Intentan, fríamente, tener una cabeza más liberal, salir en busca del goce sexual efímero, pero sin embargo eligen con quién van a salir más allá de la atracción física. Quizá inconscientemente se fijan más en otros detalles, en el discurso, en características que hacen que (el hombre) sea más prometedor para iniciar una relación".
La paradoja es que al mismo tiempo, para el varón pesa el comportamiento sexual al elegir pareja y todavía hoy prefieren a mujeres que no incurran en estas prácticas. "Tal vez el hombre no sea consciente de esto. Entre la juventud está muy bien visto tener relaciones sexuales en la primera noche, a veces sin saber ni siquiera el nombre del otro o teniendo muy pocos datos sobre esa persona. Pero cuando el varón tiene el interés de tener una pareja estable, no sale a buscar una mujer con esas características".
Otro aspecto sobre el que indagó el estudio británico se refiere a las sensaciones que acaparan a las mujeres "a la mañana siguiente", es decir, luego de haber experimentado el sexo casual. La mitad de las encuestadas admitió haber sentido "culpa" y encontrarse anímicamente peor que antes de la cita.
Para la sexóloga Pombo, ese remordimiento no pasa por haber accedido a una relación ocasional - "ya que una mujer moderna es consciente de que fue de mutuo acuerdo y se dejó llevar a conciencia"- sino porque la llamada del día después no se concreta. "La relación no sigue adelante. Eso es lo que más les duele, lo que más las frustra. Ven que el varón quería simplemente una noche y no muestra interés más allá. Entonces, se ven como una mujer más, cuando íntimamente esperaban ser diferenciadas del grupo. Eso lo trabajamos en la consulta".
Esa es la generalidad, pero claro está que un buen número de féminas desea genuinamente gozar de sexo ocasional, y nada más, sin segundas intenciones de ningún tipo. La distinción que realiza la sexóloga en este punto es que suele tratarse de una etapa específica y por lo general acotada en el tiempo. "Las mujeres pueden pasar por etapas, sobre todo cuando han dejado atrás una relación, en las que sólo les interesa disfrutar. Pero son muy conscientes de eso. No quieren un vínculo estable, se dan muchos permisos, han podido superar prejuicios y tabúes, y les interesa salir solamente para divertirse. Pero es solamente un período, y no es el más duradero. Sucede entre relación y relación".
Si de verdad se vive despreocupadamente, el sexo casual puede ser muy satisfactorio. Lo negativo es utilizarlo como estrategia para otra cosa, fingiendo algo que no se desea ser. El problema es que con los parámetros actuales está prácticamente "mal visto" que una mujer prefiera conocer más al varón antes del sexo, o que anteponga su deseo de lograr un vínculo estable, recuerda la sexóloga Rosana Pombo. "Está muy banalizado el encuentro sexual. Se está trivializando mucho, cuando en realidad todos los seres humanos buscan un poco más", opina, y agrega: "Si la meta es una relación estable, hay que volver a los orígenes, a la conquista, para conversar, conocer al otro y saber si es la persona para uno". |