Sexualidad y Fertilidad: Nota en Revista “Paula”.

Muchas parejas buscan soluciones luego de un período de infructuosa búsqueda del embarazo, sobretodo si la edad de la mujer sobrepasa los 30 años. Luego de intentar embarazar durante doce meses sin resultado, la pareja deberá realizarse estudios diagnósticos para determinar la causa de la infertilidad. En el marco de la búsqueda por embarazar muchos tratamientos de reproducción asistida están sujetos a encuentros íntimos programados, relacionados directamente con el periodo fértil de la mujer. Este tipo de encuentros lejos de relacionarse con el deseo sexual generan ansiedad y tensión ante la expectativa de los resultados, pudiendo transformarse en fuente de estrés. Dado que todo transcurre con base en un estricto calendario de análisis y tratamientos, algunas personas detienen por completo sus vidas: retrasan vacaciones, posponen planes de educación, de crecimiento profesional y cualquier otro tipo de cambios que tenían previsto a futuro. El impacto psicoemocional que genera este proceso puede llegar a afectar la respuesta sexual de la pareja. Las relaciones sexuales son programadas, su objetivo no es el placer sino la reproducción. Suelen con el tiempo convertirse en tareas mecánicas y técnicas en pos del objetivo sufriendo consecuencias sobre el erotismo y la sexualidad. El sexo se vuelve más una obligación que algo placentero. Muchas parejas consultan luego de haber transcurrido por estos tratamientos por bajo deseo sexual, disfunción eréctil, eyaculación retardada y aneyaculación configurándose en nuevas causas de infertilidad. Si bien este estrés puede no afectar la fertilidad de la mujer puede alterar la erección y la eyaculación del varón afectando directamente su capacidad procreativa. Es importante atender los aspectos psicoemocionales de la pareja que busca embarazar y de cada integrante, para acompañarlos en el proceso de la forma más adecuada. Si la pareja encuentra que con el paso del tiempo, sumado a la ansiedad, la presión y la frustración, su vida sexual se está deteriorando, deben tener en cuenta la importancia de recuperar nuevamente la función erótica y placentera de la sexualidad. Quizás deban considerar hacer una pausa en el régimen de tratamiento durante unos meses y tratar de revivir el amor y los momentos lúdicos y placenteros del sexo. Las vacaciones generan un acercamiento sexual propio de las épocas de descanso físico y mental. Permitirse una licencia de la rutina, las obligaciones y el estrés para recuperar la química amorosa. La vida sexual de las personas cambia cuando logran relajarse. Tal es así que las vacaciones son un momento ideal para olvidarse de los termómetros y calendarios. Recién ahí, las relaciones íntimas resultarán placenteras y el embarazo podrá ser su consecuencia.

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