El orgasmo como meta: cuando el sexo se convierte en un exámen.

La Psicóloga y Sexóloga Lic. Rosana Pombo, en su columna de Salud Sexual en el programa Arriba Gente  de Canal 10 Uruguay , nos comparte un motivo de consulta femenina muy frecuente y que suele colaborar con una disfunción sexual llamada anorgasmia.

“Muchas mujeres consultan por anorgasmia preocupadas por considerar que es algo anormal y muy frustrante. Les genera ansiedad y la vivencia de riesgo para el vínculo. Consideran que lo esperable sería llegar al orgasmo siempre, incluso simultáneamente con la pareja.

Relación sexual orientada a determinados logros: los “debería”

Hay una lista de lo que “se supone” que las personas deberían alcanzar en cada encuentro sexual: uno es el orgasmo:

Que la mujer alcance el orgasmo es un objetivo de asegurar su satisfacción:

No lograrlo desencadena muchas creencias irracionales, para el varón significa una “falta”, que no la logró satisfacer, que no ha sido un buen amante, que no la supo hacer llegar, que no supo descifrar sus señales, etc.

Para la mujer puede suponer que tiene un problema, que no es normal, que pueda herir el ego masculino o la autoestima de la pareja.

Es una idea muy generalizada creer que la relación sexual sin orgasmo fue incompleta y menos satisfactoria. Suele generar preocupación y quedar como un “examen” pendiente para el próximo encuentro.

Reacción negativa cuando uno o ambos no logaron el orgasmo:

Generalmente se reacciona de forma negativa, con silencio, preocupación, sensación de culpa o de fracaso, decepción y frustración. Muchas veces prolongando el encuentro hasta que se vuelve físicamente incómodo o agotador. Cuando en realidad se han divertido y han sentido placer con los estímulos.

Cuando la persona comienza a obsesionarse, en el próximo encuentro se sentirá ansiosa, preocupada, lo cual reduce la posibilidad de que lo logre.

El “imperativo” del orgasmo puede generar disfunciones sexuales:

Esta visión del orgasmo como algo esencial, e imperativo, se basa en una visión idealizada de la relación sexual.

Esto genera una enorme presión y sensación de obligación, de tener que cumplir con la tarea de “llegar” o “hacer llegar” al orgasmo. Para tener una relación sexual exitosa siempre o casi siempre hay que logar el orgasmo. Se va a los encuentros a lograr objetivos, en vez de ir por diversión, disfrute, placer.

La clave para resolverlo: un cambio en esta creencia disfuncional:

En la terapia sexual se trabaja en identificar estas creencias disfuncionales y negativas, y modificarlas generando otras más positivas, asertivas y funcionales. Que simplemente se relajen, se enfoquen en dar y recibir placer sin exigencia de resultados.

Si durante el encuentro nuestras mentes están desconectadas, distraídas y preocupadas en lo que no se logró, no se está logrando o que quizás no se logre, es fuente de diversas disfunciones sexuales, entre ellas la anorgasmia.