Dolor en las Relaciones Sexuales: entrevista a la sexóloga Rosana Pombo

La Psicóloga y Sexóloga Rosana Pombo, nos explica en su Columna de Salud en “Arriba Gente”, Canal 10, acerca de las relaciones sexuales dolorosas en la mujer, sus síntomas, causas, consecuencias en la vida sexual, así como también sobre sus tratamientos.

Muchas mujeres experimentan diverso grado de malestar o dolor asociados a la estimulación sexual genital y al coito, lo cual puede dificultar el goce y hasta impedir la estimulación preparatoria para el coito, incluso la penetración, comprometiendo muchas veces el flujo de la respuesta sexual normal y placentera (excitación, lubricación, orgasmo), y hasta la consumación del acto sexual.

Estos cuadros son más frecuentes de lo que se cree, sin embargo las mujeres suelen sentir que son las únicas que lo padecen, que es algo raro, les avergüenza y les cuesta mucho comentarlo abiertamente a su ginecólogo.

Según el Manual de Clasificación de los Trastornos Mentales (DSM IV) hablamos de Trastornos Sexuales por Dolor, y se clasifican en: Dispareunia y Vaginismo.

Dispareunia: coito doloroso

Es el dolor genital persistente o recurrente antes, durante o después de una relación sexual. Generalmente responde a causas orgánicas como inflamaciones o infecciones genitales, vaginales o del tracto urinario, disminución en la producción de estrógenos durante la menopausia, con adelgazamiento de las paredes vaginales y escasa lubricación, cicatrices dolorosas en la entrada de la vagina, lesiones o traumatismos dolorosos del aparato genital o como consecuencia de tratamientos oncológicos de radioterapia.

Las causas psicológicas suelen relacionarse a la falta de educación sexual, desconocimiento de la propia anatomía y fisiología genital y de la respuesta sexual. Primeras relaciones sexuales dolorosas que condicionaron la ansiedad y la contracción espasmódica de los músculos que rodean el orificio vaginal y el tercio externo de esta. La penetración se logra pero es dolorosa, molesta, con insuficiente relajación y dilatación.

Los síntomas se manifiestan como sensación de ardor, irritación, quemazón, hasta dolor cortante, punzante, paralizante y agudo. Generalmente está localizado en la vagina, el orificio vaginal o introito, la horquilla vulvar, y también puede localizarse en el clítoris, los labios mayores y menores, en la región pélvica y el abdomen.

Vaginismo: imposibilidad de lograr el coito

Se caracteriza por una firme contracción espasmódica involuntaria, recurrente o persistente de la musculatura que rodea el introito y sube hacia el tercio externo vaginal, imposibilitando la penetración, así como la introducción de  dedos, tampones o espéculos. El dolor es referido al intento de penetración con sensaciones de presión intensa, de estar “cerradas”, “como si hubiera una pared”, “como si el orificio vaginal fuera muy pequeño”. Muchas veces el temor al dolor, aún no padecido, es tan intenso que nunca se llega a intentar el coito. Suele instalarse luego de la primera relación sexual en la cual se experimentó dolor y no se logró el coito. En la medida que el cuadro se repite rápidamente se va generando un condicionamiento negativo. Es causa de matrimonios no consumados y de infertilidad; las parejas lo viven como algo anormal y vergonzoso, tardando mucho en consultar.

Consulta ginecológica: se evita por temor al examen

Puede observarse la contracción de los músculos perineales, arqueamiento de la espalda, contracción de los aductores de los muslos, y un importante estado de ansiedad, angustia, y vergüenza. Este examen resulta en la mayoría de los casos imposible o muy dificultoso, confirmando el diagnóstico.

El placer en las relaciones sexuales se conserva

Por lo general las relaciones sexuales con la pareja son muy satisfactorias, con buen deseo sexual, excitación y orgasmo, con estímulos variados como sexo oral, estimulación genital manual, frotamiento genital, relegando cada vez más los intentos frustrados de coito.

Los tratamientos: interdisciplinarios, breves y focalizados, con alto índice de éxito.

Los tratamientos sexológicos, de corte cognitivo conductual, tienen un excelente pronóstico a corto plazo. Debe estar a cargo de un equipo interdisciplinario altamente especializado, que contemple las diversas causas y trabaje activamente con la participación y el compromiso de ambos miembros de la pareja.

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